Preocupa el consumo de alcohol de adolescentes

El titular de Padres en la Ruta se sumó al llamado de atención que la jueza Marcela Cortés hizo el sábado sobre el consumo desmedido de alcohol de los adolescentes. "Tiene razón al preguntar qué podemos hacer como sociedad; vivimos una cultura de alcohol y descuido", compartió Carlos Alabe.

Además invitó a ir a la Sarmiento a las 6.30 de un domingo para ver en qué estado salen los chicos de los boliches. "Hay que llegar a tiempo, prevenir; necesitamos que hablar más del respeto, de seguridad vial y del consumo de sustancias nocivas", remarcó.

Hace dos días la titular del Juzgado de Faltas de Resistencia había planteado a NORTE su preocupación por la proporción de los estudiantes secundarios fuera de control, descompuestos y por el caso de un adolescente que ingresó en el Perrando en coma alcohólico.

Para Alabe "el diagnóstico está", lo que falta es que más personas se comprometan para encontrar una solución.

Una cultura

La asociación civil que representa se gestó, justamente, para poner fin a los siniestros viales asociados al consumo de alcohol, con controles en los accesos a la zona de locales bailables.

En la madrugada de ayer narró que Padres en la Ruta encontró dos casos representativos de una cultura del descuido: una enfermera alcoholizada que rechazó someterse al control y un motociclista que en la prueba dio 3,25 de alcohol en sangre. "Es preocupante seguir encontrándonos con estos casos todos los fines de semana; hay chicas que se las ve aparentemente sobrias y dan 1,8, están acostumbradas a consumir valores altos".

Alabe asegura que a además de pedir que los conductores de vehículos demuestren si bebieron les aconsejan cuidarse y no esperar a que les pase algo grave, porque por más seguros que se sientan, el cuerpo da señales.

Con alcohol hay desinhibición

El referente de Ciudad Limpia también dicta charlas en colegios (asegura que ya son más de 200) en las que les pregunta a los chicos qué toman y para qué. En las escasas respuestas hay ejemplos que suelen atribuirse a terceros y entre los que aparecen una idea fuertemente arraigada a la diversión y a la desinhibición. Sin embargo Alabe celebra que a él le cuenten lo que a los profesores no: "Siempre esconden algo, es un misterio saber qué toman, porque cada uno hace ‘sus mezclas’ y se ríen mucho de eso", dice.

"Hace años que venimos alertando y lejos de corregirse este problema aumenta".

Para él las falencias están en la familia y en los vínculos primarios de la sociedad: "Hay padres que están separados o no están conformando un núcleo familiar estable. No es lo mismo un papá y una mamá que charlan y toman decisiones y las mantienen que otros que andan cada uno por su lado; los chicos pierden referencias y prefieren guiarse por los amigos", interpreta.

Para graficar su punto pone un ejemplo: no hay quien le diga a un pibe que la combinación de energizante con una bebida blanca es mala para su cuerpo, para el funcionamiento de sus órganos, que es la puerta de entrada a otras sustancias más dañinas y a la muerte.

Los extraños

Los años de experiencia recorriendo aulas le hacen dar fe que en las escuelas abundan las recomendaciones y advertencias sobre lo que ‘está bien y mal’, pero a pesar de los profes con buenas intenciones insiste que no se puede reemplazar la función de los padres, y aún peor: evitar cargan con el mismo descrédito. Por eso sostiene que a veces un extraño como él tiene más chances de ser escuchado por los chicos, aunque les diga lo mismo que los padres.

"Ojo que les puede pasar que cualquier otro imbécil le diga lo contrario,-advierte- Era lo que me pasaba cuando yo era adolescente".

Uno de los recursos que más engancha a los secundarios es el de la máquina perfecta de fabricar vida: el cuerpo de la mujer, que Alabe usa para mostrar un enfoque distinto de los órganos internos.

Fuente: Diario Norte

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