Mejor que fantasear es hacer

Roberto Lopez - Periodista

Roberto Lopez – Periodista

La imaginación o fantasía es la facultad humana para representar sucesos, historias o imágenes de cosas que no existen en la realidad o que son o fueron reales, pero no están presentes. Hay fantasías que con el tiempo y el trabajo llegan a ser realidad y hasta superarla. Hay otras, en cambio, que se quedan en ese plano y nunca suceden, por más que se hable continuamente de ellas. Por: Eduardo López

Esta reflexión viene a cuento de cosas que nos pasan a los chaqueños. Hace ya ocho días que terminó la nueva edición de la Bienal Internacional de Escultura, esta vez al cumplir treinta años desde que comenzaron los certámenes de Escultura. Ese es el acabado ejemplo de lo que decimos al comienzo. Existió primero en la imaginación y la fantasía de quienes la soñaron. Trabajaron a destajo hasta imponerla y hoy es una flagrante realidad que supera en muchos aspectos lo soñado aquella primera vez en 1988. Hoy nadie la discute y muchos se montan sobre su éxito que toman como propio. La Bienal es hoy de todos los chaqueños, aunque los que más hablen sean los funcionarios que se cansaron de poner la cara en cada oportunidad que se les presentó o que buscaron. Es algo que no se puede evitar, pero mejor sería que se reconozca que fue fruto de la perseverancia de los que la pensaron y del pueblo que nunca dejó de apoyarla.

Pero hay otras concreciones comparables a la de la Bienal de las que la comunidad chaqueña se siente orgullosa porque las considera propias y considera que el apoyo de los gobiernos ha sido, de hecho, forzado por ese apoyo popular. En esta línea está, por ejemplo, la Casa Garraham Chaco, una realidad que hoy puede palparse, tocarse, visitarte y sentirse orgulloso. Estuvo primero en la imaginación y en el sueño de un grupo de personas solidarias y capaces de comprender que hay que hacer más que hablar. Ciudad Limpia, la gestora de todo esto, creció sin desmayo y con el mínimo aporte de tapitas de gaseosas y materiales reciclables hizo ese monumento al trabajo desinteresado. Hubo algunos aportes oficiales (no muchos), muchas veces obligados para no quedar mal. Pero lo que parecía, en sus comienzos, una fantasía superó lo soñado y es una realidad. Algo similar está pasando con el Centro de Enfermedades Raras que se construye en Barranqueras, otra fantasía que se está haciendo realidad.

Espíritu emprendedor

Estos hechos, primero fantasías y hoy realidades, muestran el espíritu chaqueño en su estado puro. Ese mismo que animó a los miles de inmigrantes que llegaron de todas partes del mundo y de la misma Argentina y de los habitantes originarios y crearon ese suelo pujante que fue una realidad y que provocó la creación de una provincia. Fue en su momento una de las de mayor empuje y meca de muchos que quisieron empezar una nueva vida. Una realidad que, con el paso del tiempo, se fue convirtiendo en pesadilla y el Chaco expulsó a periferias de otras ciudades miles de sus hijos que ya no podían vivir en él. Fue algo que tiempo atrás no cabía en la imaginación de nadie.

Hace unos años nadie se imaginaba que llegásemos a ser una de las provincias con peores indicadores sociales desde el analfabetismo, la pobreza, el índice de necesidades básicas insatisfechas, el déficit habitacional, la falta de ocupación y tantas otras carencias que se hacen visibles todos los días en las calles de las ciudades y en las rutas que son cortadas por manifestantes con los más diversos reclamos. Esto, evidentemente contrasta con las declaraciones que a diario hacen funcionarios de todos los ámbitos, incluido el municipal y por las que parece que estamos viviendo en el mejor de los mundos.

Cumplir con su deber

Constantemente se anuncian e inauguran obras que muchas veces no son tales y que están sólo en la imaginación de los funcionarios. Se presentan simples reparaciones como obras nuevas y se dejan sospechas sobre sus costos. Esos funcionarios tienen que saber que cuando inauguran obras no hacen más que cumplir con su deber y que los fondos que emplean no son suyos, ellos son simples administradores, y que con ellos no se deben favorecer amigos o quedar en sus bolsillos.

Por haberse comprobado esto último hay varios funcionarios y políticos que están detenidos a disposición de la Justicia, algo que debería ser esclarecido con rapidez para evitar habladurías y restaurar la confianza popular. Lo cierto es que lo que se ve hoy es que los funcionarios de todo rango, pero en especial los de más altas responsabilidades, es que son proclives a hablar mucho, imaginar cosas que luego no se condicen con la realidad. La terminación e inauguración segundo gran acueducto del Chaco fueron anunciados para fines del 2015 y hoy, tres años después nos informan que todavía falta más del 30 por ciento de la obra que “imaginan” se terminará para fines del 2019, algo de lo que todos tenemos el derecho de dudar. Se va a la Rural de Palermo a mostrar “las bondades del Chaco”, mientras acá no se pueden reiniciar las clases, están de huelga los empleados públicos y los trabajadores de la salud pública y también los judiciales.

Esto demuestra que es mucho mejor y más productivo imaginar y en consecuencia obrar para hacer eso realidad, que hablar hasta por los codos, anunciar obras que nunca se concretan o se concretan a medias. Parafraseando a Juan Domingo Perón, mejor que fantasear es hacer.

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