Calle 13, Capitanich y Bacileff Ivanoff

En un programa de la Radio Pública de Alemania dedicado a la comunidad hispano parlante e hispanófila, que conduce una periodista chaqueña radicada en ese país, se entrevistó a uno de los integrantes de Calle 13, el famoso dúo portorriqueño que estuvo en Resistencia en febrero del 2011 para el cierre de la Feria del Libro.

Allí se habló de su tema Multi viral que forma parte de su quinta producción. Cuenta con la participación especial de Julian Assange, fundador de Wikileaks, acusado de filtrar información clasificada. La idea de componer el tema surgió en junio, cuando Residente (René Pérez, uno de sus integrantes) junto a Assange, a través de un twitcam celebrado desde la Embajada de Ecuador en Londres, propusieron a sus seguidores en Twitter escribir una canción de forma conjunta.

Recibieron miles de correos electrónicos con diferentes propuestas y seleccionaron las mejores. “Fue como un rompecabezas, parecido a lo que pasa cuando uno escribe, que tienes todas las palabras en la cabeza y construyes lo que tú quieres, pero esta vez. las estaba viendo”, contó Pérez.

Ellos reivindican el valor de la comunicación no tradicional en oposición a los medios de prensa y en la letra del rap hay expresiones que dejan pensando a quien la escucha y que, a modo de ejemplo, vale la pena repetir algunas: “El estado nos teme / Porque al mismo tiempo que somos 132 y 15M/ Si la prensa no habla/ Nosotros damos los detalles/ Pintando las paredes/ Con aerosol en las calles /Levanto mi pancarta y la difundo/ Con solo una persona que la lea/ Ya empieza a cambiar el mundo! / Cualquier pregunta que tengamos /La adormecen/ Son las mentiras recalentadas/ Nos alimentan con carne procesada/ Y la gente sigue desinformada/ Una noticia mal contada/ Es un asalto a mano armada!

El poder de la información

¿A qué viene todo esto?, se preguntará el lector. Sabido es que hoy los gobiernos de cualquier índole y jerarquía se disputan el dominio de la prensa en sus múltiples manifestaciones porque tenerla es como tener el poder. Y los medios, muchas veces urgidos por las circunstancias económicas, se entregan con tal de tener una retribución que les permita subsistir y, en muchos casos, progresar sin problemas. Son muy pocos los que se resisten a la tentación y al final terminan claudicando o se silencian para siempre.

Formas de comunicar

Los cambios que se sucedieron en el país hace hoy una semana, con el regreso de la presidenta a sus funciones, pusieron de manifiesto un nuevo modo en lo que se refiere a la comunicación del poder con los ciudadanos. El gobernador chaqueño tendrá locos a los periodistas de la Capital con su verborragia diaria y veremos qué sucederá cuando comience a convocarlos un sábado a las 8 am. Un giro de 180 grados y un arma de doble filo apenas sus dichos se vacíen de contenido y no respondan a la realidad. “Una noticia mal contada es como un asalto a mano armada”, algo que compete a quien la da y a quien la pública.

En el Chaco también ha habido un cambio de forma. Un colega radial y de un portal de internet comentaba el jueves último que el estilo del vicegobernador devenido en titular del Ejecutivo, Bacileff Ivanoff “es diametralmente opuesto al de Capitanich. Este solía dar sus frecuentes conferencias de prensa, acompañado de otros funcionarios, que generalmente no hablaban. Estaban, no más.

Y después hablaba, hablaba, sin parar al punto que cuando terminaba no quedaba nada por preguntar o desanimaba a quienes estaban dispuestos a hacerlo. Ivanoff dijo de entraba que no era afecto a los discursos y que él estaba para escuchar las preguntas y responderlas”. Y en ese sentido, claro que hay una diferencia rotunda.

La bendita pauta

Pero el ahora gobernador por dos años (o hasta que Capitanich decida volver a su lugar de origen) anunció que quiere revisar “la pauta”. La “pauta” es un eufemismo para señalar cuanto le paga el gobierno a los medios para que difundan su obra de gobierno, sus tareas diarias, sus planes y, sobre todo, sus logros. Es, de alguna manera, un sistema de ajuste a la fidelidad del mensaje. Una forma de condicionar la libertad de prensa y de poder decir que esta está plenamente asegurada y respetada. Los más cumplidores al pie de la letra son los mejores retribuidos.

Esto provoca, al menos aquí en el Chaco, que casi el ciento por ciento de medios escritos, radiales, televisivos, portales y demás tengan las mismas noticias, con las mismas fotos, casi siempre con los mismo títulos y textos y algunas modificaciones no sustanciales y que llenen el 90 por ciento de sus espacios con noticias oficiales, dejando de lado todo lo demás que sucede alrededor, que por cierto es mucho. Quien lo quiera comprobar no tiene más que verificar todo esto haciendo una rápida comparación de lo que se publica cada día.

¿Es bueno o malo que esto suceda? No es malo que se dé información. Lo que no parece correcto es que todo tenga una sola mirada, la del gobierno (provincial o municipal), con muy poco ojo crítico. Y lo peor, que para que todo se difunda se paguen sumas muy importantes de dinero, más allá de lo que es correcto y que tiene un determinado valor de mercado.

Porque esas sumas de dinero salen de las arcas del Estado, es decir de los bolsillos de todos los ciudadanos, y no de los de los funcionarios que quieren promocionarse. Cuando se hacen obras que responden a las necesidades de la gente, no solo edilicias, sino decisiones que favorecen la seguridad, el desarrollo económico, la lucha contra la pobreza, el cuidado de la salud, la promoción del empleo, los medios deben difundirlas sin que nadie le pague para hacerlo, porque son noticia, son información.

Así como lo hacen cuando se producen abusos, se toman decisiones desacertadas, se favorecen solo a amigos o personas del propio partido y tantas otras bajezas.

Bajezas como las de los diputados provinciales que otra vez no trabajaron por falta de quórum en la semana que pasó y se echaron mutuamente la culpa entre oficialismo u oposición por el no trabajo, pero a nadie se le ocurrió decir que ese día no lo van a cobrar por no trabajar porque no quieren malgastar el dinero del Estado.

Lo que no hace el Estado

En contraposición, vemos a diario, ciudadanos que desinteresadamente aúnan esfuerzos para cumplir tareas que les corresponderían al gobierno, y usan su tiempo, trabajo y también su dinero para socorrer a sus semejantes. Como lo hace Ciudad Limpia que, sin haber recibido un solo peso del Estado, ya colocó la última losa de la Casa Garaham Chaco, algo que nos llenará de orgullo ni bien esté funcionando.

O como lo hace Padres en la Ruta ayudando a superar el flagelo del alcoholismo juvenil en los fines de semana. O Alcec, que acaba de cumplir cincuenta años de vida de lucha contra el cáncer. O tantas otras instituciones o personas, que a diario batallan y son muy pocas las veces que acceden a tener un espacio en la prensa, porque eso no vende.

Lo dicho por Calle 13 en su último éxito y con el aporte de sus admiradores de todo el mundo: “Una noticia mal contada, es como un asalto a mano armada”.

Por: Eduardo López

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